Jueves, 15 de noviembre de 2012

UN CIERTO SlLENCIO. (ÁNGELES CASO)
EL GRAN NOMBRE DE DEMOCRACIA


Desde hace tiempo, cada mañana, después de lee r el periódico y escuchar
algún informativo en la radio, suelo caer durante un rato en un proceso depresivo.
Imagino que a todos ustedes les sucede algo parecido. Por muy bien que les
vayan las cosas a cada uno a titulo individual, es imposible no verse
afectado por todo lo que nos rodea.
Parece que nos ha yan tirado encima un cubo entero de pintura
sucia y maloliente, emborronando el fresco más o menos decente que habíamos
ido haciendo entre todos. Entre todos: al menos desde el siglo
XVIII y el extraordinario procesa de la Ilustración. Han sido muchas las generaciones,
infinitos los hombres y las mujeres que han batallado y se han dejado la
libertad y hasta la vida por construir un mundo mejor. Una sociedad de la que
habían ido desapareciendo lentamente las masas de los desheredados, dando paso a
un dominio de las clases medias que fueron accediendo a la educación y al
poder a través de la democracia.
Habíamos aprendido que la redistribución de la riqueza era fundamental para la
paz social. Que compartir con los desprotegidos era la obligación de los más
afortunados. El camino hacia delante parecía imparable. Y ahora de pronto, en
unos meses, nos desmantelan todos esos derechos conseguidos a base de tanto
esfuerzo. Derechos adquiridos, no privilegios regalados. Día a dia, entre unos
y otros, nuestros gobernantes se van cargando en nombre de la crisis los logros
de una sociedad que, al fin, empezaba a ser justa. Sólo empezaba; España no había
llegado ni de lejos al nivel de protección social existente en otros países de nuestro
entorno, cuando la guadaña de los recortes ha ido a decapitar precisamente ahi.
Tratan de convencernos de que no queda otro remedio. Pero entretanto
vemos cómo los privilegios de los más ricos y los más poderosos se mantienen
intactos. Como si la historia no hubiera sucedido. Mientras millones de españoles
se van al paro y cientos de miles de parados rozan ya la miseria, los politicos y
sus colegas financieros y banqueros siguen impolutos en su mundo perfecto. Y da
igual que malversen o dilapiden el dinero que hemos aportado entre todos y que
debería invertirse en becas, quirófanos o asilos: nunca pasa nada. Han tirado
millones de euros públicos por la ventana, han inaugurado infraestructuras absurdas,
adquirido mansiones, arruinado cajas de ahorros, viajado en coches supersónicos,
pagado cenorras, prostitutas y cocaina con nuestros impuestos. Pero ahí siguen, con
sus corbatas impecables y su aire de ladrones elegantes.
Cada mañana, después de leer el periódico, en medio de la depresión, los
maldigo. Maldigo a los corruptos, claro, pero también a los vanidosos que han
querido dejar sus nombres escritos en piedra para la posteridad. Y a todos los
decentes que han mirado hacia otro lado haciéndose los tontos mientras sus
compinches robaban. Y ya se, ya sé que todo esto no debe decirse, que es dar
pábulo a los extremismos y a los populismos, Etcétera . Etcétera.

Pero entonces ¿qué hacemos'? ¿Nos callamos mientras ellos nos conducen obedientemente, como
ovejitas silenciosas, hacia el viejo corral del antiguo régimen, las grandes desigualdades.
los señores y los siervos...'? ¿Decimos amén porque esta bazofia lleva el gran
nombre de democracia.


Tags: Crisis, Angeles Caso

Publicado por jotatese @ 0:06  | Art?culos Varios
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